En esta publicación
“Lo compramos a nombre de la empresa y descontamos todo.”
En materia de vehículos, esa afirmación puede generar problemas.
La legislación argentina contiene restricciones específicas para automóviles tanto en IVA como en el Impuesto a las Ganancias.
Además, no todos los vehículos reciben necesariamente el mismo tratamiento.
Por eso, antes de comprar un auto, una pickup, un utilitario o un camión, conviene analizar cómo será utilizado y cómo está clasificado.
1. Automóvil no es sinónimo de cualquier vehículo
Desde el punto de vista impositivo, resulta importante identificar la naturaleza del rodado.
No necesariamente reciben el mismo tratamiento:
automóvil de pasajeros;
pickup;
utilitario;
camión;
vehículo destinado a transporte;
rodado que constituye bien de cambio;
vehículo cuya explotación es el objeto de la actividad.
Por eso no conviene trasladar automáticamente la regla aplicable a un automóvil a cualquier rodado.
2. ¿Se puede computar todo el IVA de un automóvil?
La Ley de IVA establece limitaciones específicas respecto del crédito fiscal correspondiente a automóviles que no sean bienes de cambio.
También contempla excepciones cuando la explotación del automóvil constituye el objeto principal de la actividad gravada, como ocurre en determinadas actividades de alquiler, taxis, remises y similares.
En consecuencia, que la factura esté a nombre de la empresa no significa que todo el IVA resulte computable.
3. ¿Qué ocurre en Ganancias?
La Ley del Impuesto a las Ganancias también contiene restricciones respecto de:
amortización de automóviles;
alquiler;
combustibles;
lubricantes;
seguros;
patentes;
reparaciones;
gastos de funcionamiento.
Asimismo, prevé excepciones para determinadas actividades en las que la explotación del automóvil constituye el objeto principal.
Por eso debería analizarse separadamente:
IVA de la compra
amortización en Ganancias
gastos posteriores del vehículo
4. ¿Qué pasa con una camioneta?
No debería darse por sentado ni que tiene exactamente las mismas limitaciones de un automóvil ni que todo resulta automáticamente deducible.
Es necesario revisar:
características técnicas;
clasificación del rodado;
afectación al negocio;
actividad de la empresa;
utilización efectiva.
Una pickup utilizada permanentemente en una explotación productiva presenta una situación diferente de un automóvil de alta gama utilizado principalmente por un socio.
5. Uso empresarial y uso personal
Este es uno de los puntos más sensibles.
Supongamos que una sociedad compra un vehículo a nombre de la empresa.
Formalmente el titular es la sociedad.
Pero el vehículo se utiliza casi exclusivamente:
fines de semana;
vacaciones;
traslados familiares;
actividades personales del socio.
La titularidad registral por sí sola no determina la deducibilidad.
El uso y la vinculación con la generación de ingresos siguen siendo relevantes.
6. Un ejemplo
Una empresa analiza dos alternativas:
Vehículo A: automóvil para uso general del director.
Vehículo B: utilitario destinado al reparto diario de mercadería.
Ambos cuestan lo mismo.
Sin embargo, el tratamiento fiscal puede ser diferente.
Por eso una decisión basada únicamente en “ponerlo a nombre de la empresa” puede producir una proyección equivocada del verdadero costo.
7. Gastos posteriores
Además del precio de compra deberían analizarse:
combustible;
seguro;
patente;
service;
reparaciones;
neumáticos;
estacionamiento;
peajes;
amortización.
Una empresa que proyecta el costo de un vehículo únicamente por su precio de compra está mirando una parte del problema.
8. ¿Y el leasing?
Las reglas de IVA también contemplan específicamente operaciones de leasing de automóviles.
Por eso la elección entre:
compra;
préstamo;
leasing;
alquiler;
debería analizarse desde el punto de vista financiero y fiscal conjuntamente.
Preguntas frecuentes
¿Si el vehículo está a nombre de la SRL puedo deducir todo?
No. La titularidad no elimina las restricciones fiscales.
¿Una camioneta tiene siempre el mismo tratamiento que un automóvil?
No debería asumirse. Debe analizarse la clasificación y utilización del vehículo.
¿El combustible se deduce siempre?
Existen limitaciones específicas respecto de automóviles y debe analizarse el caso.
¿Conviene comprarlo personalmente o con la empresa?
Depende del tipo de vehículo, utilización, estructura societaria y situación fiscal.
Analizar antes de patentar
El momento correcto para realizar este análisis no es al preparar el balance.
Es antes de decidir quién compra el vehículo y cómo se financia.
En Estudio Manissero analizamos el impacto fiscal de compras de vehículos, bienes de uso e inversiones de empresas para determinar el tratamiento adecuado en IVA y Ganancias.
